Hace aproximadamente cien años, Helena Rubinstein se convirtió en la primera persona en clasificar la piel en cuatro tipos: seca, grasa, combinada y sensible.

Esta clasificación ha quedado rezagada en relación a los avances científicos actuales y necesidades de los consumidores. Por ejemplo, se han desarrollado nuevas tecnologías para prevenir el envejecimiento, la inflamación y pigmentación, todos estos aspectos son importantes a considerar en el momento de escoger productos para el cuidado de la piel.

 

Ahora existen  16 “Tipos de Piel” que se identifican después de realizar un cuestionario exhaustivo.

 

Estos se determinan a partir de la identificación de cuatro parámetros principales: seca vs grasa; sensible vs resistente; pigmentada vs no pigmentada; y con arrugas vs estirada.